La locura, no existe
A menudo, una de las mayores preocupaciones de algunos de los pacientes con los que he trabajado, y la pregunta recurrente que se le viene a la cabeza, ha sido.. “Dios mío, ¿me estaré volviendo loco?”.
Ansiedad, Angustia, Miedos, Fobias, Depresión, Estrés, Problemas de adaptabilidad, Autoestima, Dependencia emocional, Adicciones, Duelos y pérdidas y otros desajustes
Desencuentros, Infidelidad, Problemas de comunicación, Afrontamiento de separaciones y divorcios
Abordaje terapéutico de conflictos familiares, trabajo con padres, adolescentes y menores
Los grupos ayudan, agilizan y consolidan los cambios que se persiguen en los procesos terapéuticos y facilita que se transfiera más fácilmente lo trabajado, al mundo real.
Ayuda en los procesos de separaciones y divorcios para que sean lo menos costosos posibles, a nivel tanto económico como afectivo. Ayuda a la gestión de estos procesos cuando hay menores de por medio
En estas áreas a personas interesadas.
A menudo, una de las mayores preocupaciones de algunos de los pacientes con los que he trabajado, y la pregunta recurrente que se le viene a la cabeza, ha sido.. “Dios mío, ¿me estaré volviendo loco?”.
La ansiedad, muy al contrario de cómo se debiera esperar, es una reacción emocional normal del cuerpo ante las dificultades de adaptación a nuevas circunstancias por lo general.
Mi experiencia en intervención durante más de quince años en consulta privada, me dice que por lo general, (siempre hay excepciones claro), cuando una persona se decide finalmente a ir al psicólogo, es que ha pasado por un proceso de profundo sufrimiento.
En alguna ocasión, he notado el temor por parte de mi paciente ante alguna expresión o idea a que yo como profesional, lo juzgue y lo enjuicie. Tranquilos, eso no debe suceder en ninguna ocasión. El psicólogo, no enjuicia.